La industrialización coincidió con la transición demográfica, ya que se pasó del antiguo modelo demográfico al nuevo, donde sus mayores características son una disminución del índice de mortalidad, sobretodo infantil, gracias a las mejoras sanitarias nuevas costumbres educativas..., y una disminución de la natalidad, mediante nuevos métodos anticonceptivos o también por nuevas causas sociales e económicas. Si la segunda no se produce la transición no está totalmente completada. La combinación de estos dos factores dio un gran crecimiento al total de la población mundial, no obstante, después este crecimiento fue reduciéndose.
Durante este periodo de tiempo, aparecieron continuas revoluciones tanto agrarias como tecnológicas, que permitieron mejorar la eficiencia y el rendimiento, por contra aumentaban la importancia del capital por encima del factor humano. Estas nuevas revoluciones surgían en parte por el agotamiento de las maquinas, herramientas, técnicas que impedían el crecimiento económico, estas eran substituidas por las nuevas innovaciones que permitían salir de la crisis. Un ejemplo es el paso de la Primera Revolución Tecnológica a la segunda revolución.
Además de aumentar la economía mundial mediante más producción y rendimiento, las nuevas innovaciones permitieron como hemos visto antes el crecimiento de la población, que veía más accesible obtener un trabajo, y los bienes necesarios para la subsistencia, así como el aumento de la ciudades y del movimiento entre ciudades (ferrocarril, coche...).
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